Camino Natural Vía Verde del Pas
Descripción de la ruta
El itinerario consta de dos tramos diferenciados. En sus extremos (entre Alceda-Ontaneda y San Vicente de Toranzo y entre Astillero y Obregón) la vía verde está perfectamente acondicionada. Entre ambos se disponen otros tramos acondicionados, aunque sin señalización específica. Estos se encunetran integrados en la trama urbana en Puente Viesgo, La Penilla y Sarón. En Sarón, la vía enlaza con un carril ciclable que transcurre por el arcén de la carretera que enlaza con el núcleo de Penagos.
El circuito de Ontaneda
El primer tramo arranca en la villa de Ontaneda, al pie del puerto de El Escudo. Recomendamos el inicio en este lugar, ya que de esta forma se podrá aprovechar la suave pendiente de descenso que, en 34 km, llevará al viajero desde los 178 m de Ontaneda hasta el nivel del mar. Ubicados en esta localidad, buscaremos la antigua estación, convertida hoy en oficina de turismo. La vía está integrada en el viario urbano de esta zona. Un leve cambio en la coloración del asfalto de junto a algunas señales propias de la ruta nos indican el paso de la vía verde. Recorreremos el camino perimetral del Parque de Ontaneda, donde además podemos surtirnos de agua.
Nos dirigiremos hacia el norte y tras una corta travesía urbana llegaremos en menos de un kilómetro a las calles de San Vicente de Toranzo. En el km 2, nos topamos con una industria maderera que la vía esquiva acercándose al cauce del Pas por el cementerio. En este punto, el Circuito de Ontaneda, un itinerario circular que aprovecha parte de la vía permitiría regresar remontando el Pas, hasta Ontaneda, concretamente junto al a la finca de Alceda, asiento de un balneario. Tras bordear el recinto termal, se llega de nuevo a la estación de Ontaneda.
Del puente de hierro a los Franciscanos de Soto
Pero nuestra propuesta no retorna a Ontaneda, sino que sigue por la original traza del ferrocarril hacia Santander. Nos encontramos con el primer puente de hierro que salva el Pas. Este entramado de hierros servirá para situarse en la orilla opuesta y para llevarnos alguna pintoresca foto del lugar.
Continúa el tramo asfaltado hasta llegar a la casilla y apeadero de San Martín. Tras éste nos internaremos en una zona que nos deja alguno de los parajes más bellos del recorrido camino de Santiurde (km 6), la capital del municipio. Pasado el pueblo, a la derecha de la vía sorprenderá ver una impresionante arquería pétrea. Ésta corresponde a un acueducto de una vieja (y abandonada) conducción de aguas que salvaba de esta elegante forma los desniveles del terreno.
El camino continúa en paralelo a la carretera. Este tramo tendrá como horizonte la torre renacentista del convento de los Franciscanos de Soto Iruz que, a modo de atalaya, vigila las tierras del Pas. En Soto Iruz podemos aprovechar para visitar las calles de este tranquilo pueblo, donde veremos su estación, situada en el km 9, aún se yergue al pie de la torre del convento, y por supuesto el antiguo convento que, si hay oportunidad por ser día de culto, merece una visita. Tras la estación, cruzamos la carretera y seguimos por el lateral de la finca del convento, hacia Puente Viesgo.
Fuente de salud en Puente Viesgo
Tras La Penilla nos acercaremos a un tramo en el que una cantera ha cercenado parte de la montaña, ensuciando levemente el paisaje. Superado el corte podremos observar las aguas del Pas a pocos metros, saltando bravas en algunos pequeños diques. En esta misma zona merece la pena pararse a contemplar un viejo lavadero situado a la orilla de la vía que, aunque ya perdió su función original, mantiene el encanto del pasado reciente del mundo rural. Aquí se ha acondicionado además un área para que los más pequeños puedan jugar y los mayores descansar, con el sonido del río de fondo.
Llegamos a la estación de Puente Viesgo (km 12), la de mejor prestancia de esta vía. Hoy día alberga la oficina municipal de turismo y el centro de visitantes de la Red Natura 2000. La estación aún conserva de forma impecable su edificio de viajeros, con una señera marquesina e incluso su reloj de andén. La cercanía de una residencia de mayores y el famoso balneario de Puente Viesgo a esta estación hará que de éste un tramo muy concurrido.
Antes de continuar no podremos evitar detenernos ante “La Reyerta”, la elegante locomotora de vapor de vía estrecha. Esta máquina modelo 030-T, fue construida en Múnich en el año 1912. Y estuvo operativa hasta los años 70 del pasado siglo. Será fácil jugar a ser fogonero por un día y soñar con aquellos trenes de antaño. Puente Viesgo despide al visitante junto a su coqueta iglesia neo-románica erigida en el siglo XX.
Por el valle del Pisueña hacia Obregón
Tras cruzar el núcleo de Puente Viesgo junto al balneario, la vía abandona el cauce del Pas y sigue una suave curva hacia el este hasta alcanzar el cauce del Pisueña, que cruzaremos por un puente de hormigón. Al otro lado del río llegamos a Pomaluengo (km 17). Allí la vía continúa hacia el este, yendo ahora río arriba. En Pomaluengo cruzaremos bajo el enlace con la A-8 y continuaremos paralelos a la dicha autovía y la antigua carretera N-634, hoy bastante urbanizada y con tráfico limitado.
En el primer tramo urbano deberemos prestar atención a un blanco edificio situado a la derecha de la vía. Se trata de la estación de Pomaluengo, hoy convertida en la Asociación Cultural de Mayores de Castañeda, donde podemos sentarnos a descansar en un área acondicionada. Si nos sentimos con ganas podemos practicar la escalada en una zona acondicionada a tal efecto a la salida del pueblo junto a la vía.
Seguimos desde aquí un trazado paralelo a la N-634. Esta carretera prácticamente recta, será nuestra compañera de viaje hasta Sarón y presenta solamente un cruce señalizado y con buena visibilidad entre Pomaluengo y La Penilla.
Poco después, tras una larga recta la vía verde transcurre paralela a la carretera hasta cruzarla. Continuamos sobre la pista de tierra en un rectilíneo trazado orlado de árboles hasta el pueblo siguiente, La Penilla (no es un error: se repite de nuevo este topónimo), donde la presencia de un paseo arbolado nos anuncia el tránsito por el solar donde antaño se ubicaba la estación del pueblo. El embriagador aroma a chocolate que nos envuelve, proveniente de la cercana fábrica de Nestlé, nos indicará que hemos llegado a La Penilla.
Dejaremos La Penilla por una zona verde que paulatinamente se estrecha entre la carretera y el remansado río Pisueña. La vía verde se abre paso en otro tramo muy placentero hasta La Encina por una senda arbolada que pasa junto al antiguo molino Torrentero o de La Campanilla y que nos conduce hasta Sarón (km 23).
Justo a la entrada de Sarón, abandonamos el trazado ferroviario, y por los carriles bici del pueblo alcanzamos la carretera N-634 que veíamos a nuestra izquierda. Tras cruzarla, seguimos por los carriles ciclistas anexos a la vía de servicio de la autovía A-8, cruzamos por debajo de ésta y alcanzamos la rotonda de entrada a Sarón por el Norte. Allí, por la acera, cruzamos el vial de entrada al pueblo y la carretera hacia Pámanes. Estos cruces tienen buena visibilidad y están perfectamente señalizados, aunque siempre se recomienda precaución.
Siguiendo por la vía ciclista que discurre por el arcén de la carretera hacia Pámanes, y a pocos metros de la rotonda, tomamos la vía señalizada hacia el norte. Tras cruzar bajo la variante de Sarón tomamos una suave subida que nos permite alcanzar el alto de Sobarzo, donde tenemos un área de descanso con hermosas vistas de los Montes de Pas y San Roque de Río Miera que hemos dejado atrás, antes de iniciar el descenso hacia la costa.
Una vía verde hacia la bahía de Santander
Desde el alto de Sobarzo, podemos continuar el viejo trazado del ferrocarril de Ontaneda, que nos lleva a atravesar el núcleo de Obregón siguiendo la vía Verde asfaltada, para después, tras alcanzar Obregón, acercarnos a la ladera de Peña Cabarga a nuestra izquierda y alcanzar la entrada del Parque de la Naturaleza de Cabárceno.
Sin embargo, resulta mucho más cómodo abandonar el trazado del antiguo ferrocarril de Ontaneda-Astillero, tomar el ramal que se desvía ligeramente a la derecha en el área de descanso, y recorrer el tramo recién rehabilitado del también mítico ferrocarril Santander-Mediterráneo. Este camino recorre la ladera de Peña Cabarga y nos lleva a atravesar el Túnel de Obregón, gemelo del famoso túnel de la Engaña, con 230 m de longitud perfectamente pavimentado e iluminado.
Esta vía discurre a una cota superior y nos va a proporcionar unas magníficas vistas del Valle de Villaescusa. Tras superar la entrada del Parque de la Naturaleza de Cabárceno, por un paso superior, y después de atravesar una elegante pasarela, volvemos a enlazar con el trazado del antiguo ferrocarril de Ontaneda a Astillero, que continúa hacia la costa.
En el punto en el que conectamos con el ferrocarril de Ontaneda comienza también la futura Vía Verde de Morero, que recorre la orilla izquierda de la ría de Solía, formando un recorrido circular hasta la entrada a Astillero.
Si seguimos por la Vía Verde del Pas por el trazado del ferrocarril de Ontaneda, recorremos un nuevo tramo de 6,3 km de descenso hacia el mar por una pista reservada para ciclistas y paseantes, con fuentes, áreas de descanso y todos los elementos que caracterizan a las Vías Verdes, mientras descendemos entre tierras boscosas y de labor que alternan con prados donde pacen mansamente las vacas en las laderas de la Peña Cabarga.
En este recorrido se pasará junto a la recuperada estación de La Concha (km 29) y la adyacente finca de Rosequillo, un inigualable punto de descanso, para llegar finalmente a la ría de Solía, y el Parque de la Cantábrica en la bahía de Santander. Este paraje natural es atravesado por el viejo puente metálico del ferrocarril, tras el que la vía enfila hacia el núcleo urbano de Astillero (km 34), fin de este singular recorrido.
En esta localidad, los trenes de Feve, ahora integrados en la “marca” Renfe pueden ahorrarnos el difícil acceso hasta la deliciosa capital cántabra, evocando así, viajando en tren, a los que un día venían desde el valle del Pas. Se recomienda visitar el cargadero de Orconera, declarado Bien de Interés Local.
Finalmente, también podemos continuar hacia Santander, bordeando la costa por un carril continuo con hermosas vistas a su bahía. Así, tras recorrer las marismas y humedales de la cabecera de la bahía, lugar de albergue de aves migratorias y de vegetación de ribera, conectamos con el Aeropuerto de Parayas, el puerto deportivo de Marina de Cantábrico y los carriles ciclistas de Santander.


