Camino Natural Vía Verde de los Molinos de Agua
Descripción de la ruta
Una ruta con sabor británico
Desde tiempos de Tartessos, la provincia de Huelva ha sido continuamente horadada para extraer de sus entrañas el mineral. Para su transporte se construyeron numerosas vías ferroviarias de vía estrecha, la mayoría ya cerradas, que hoy permiten el paseo por aquellos parajes.
Por la campiña de Huelva
Nuestro viaje por este antiguo ferrocarril, denominado ferrocarril del Buitrón, se iniciará en San Juan del Puerto, localidad ribereña del Tinto. En este lugar, cerca de donde antaño se situaba el cargadero de mineral para las barcazas, se conserva una bella estación de ferrocarril construida en estilo neomudéjar. Desde aquí, nos dirigimos atravesando el pueblo hacia la cercana autovía A-49. La ruta arranca justamente junto al paso inferior de la autovía que coincide con el extremo norte del canal de crecidas del Tinto. Vamos a emprender una ruta con buen firme, señalizada y con áreas de descanso: todo un lujo para recorrer estas tierras onubenses.
Nada más cruzar la autovía, y ya sin pérdida, continuaremos por la identificada y señalizada vía verde que, avanzando en paralelo a la carretera N-435, enfila rectísima hacia el norte atravesando con parsimonia la campiña cerealista y buscando la villa de Trigueros, situada a 7 km. El crecimiento del pueblo se “comió” la vía y la estación se halla sepultada por viviendas, pero una calle permite seguir la directriz de la antigua vía. Este lugar permitirá una parada técnica para refrescarnos de este primer tramo, en el que se recomienda llevar alguna protección contra el sol como un sombrero u gorro, ya que no se encontrará más sombra que la de un solitario paso superior.
Los Molinos del Agua
Pasado Trigueros, la vía introduce al viajero en un entorno más frondoso. Una cálida dehesa de alcornoques es recorrida en suave descenso de 6 km hasta el emplazamiento de la antigua estación de Beas, en el km 12,5, enclave que dista 3 km de la localidad. Pasado el solar de la estación de Beas (de la cual no queda resto alguno), atravesaremos por un puente del ferrocarril el arroyo del Renegoso. Este cauce proporcionó con sus aguas la fuerza que movía las turbinas de una sucesión de molinos. En tiempos, éstos molieron las cosechas de la zona y hoy son un recuerdo que ha sido primorosamente rescatado para conocimiento de aquellas viejas artes. Este conjunto es accesible por el camino de Nicoba, que arranca en las inmediaciones de la estación de Beas. Unos molinos que han dado nombre a todo el itinerario.

Una vez superado Beas, el paisaje se torna un poco más abrupto, coincidiendo con la travesía por una vasta superficie repoblada con eucaliptos, alternados con pinos y alguna mancha de alcornoques. El camino continúa por esta zona en absoluta soledad, levemente alterada por el cruce de alguna colonia residencial. El apeadero de Pallares, en el km 19,9, será el primer inmueble de este ferrocarril que contemplen las personas viajeras. Aún se conserva en la fachada algunos rótulos de venerable resonancia ferroviaria. Desde aquí los alcornoques empiezan a ganar terreno a los eucaliptos. El paisaje adquiere belleza y cromatismo. La naturaleza geológica también cambia y muestra en las trincheras del ferrocarril unas tierras de un intenso y llamativo color rojo. Desde este punto la plataforma pasa a teñirse de asfalto de tono verdoso, acompañando al viajero hasta el final de la ruta. Venta Eligio, en el km 25,3, era la siguiente estación de este ferrocarril, conservando su edificio sobrio y solitario entre pinos y eucaliptos.
Los Pinos de Valverde
En este lugar se situó la estación de El Cuervo. Desde aquí salían dos ramales, hoy reutilizados por las carreteras, hacia las minas de Sotiel-Coronada. Esta estación, cuyo nombre proviene de una mina cercana, cambió, a petición del Ayuntamiento de Valverde del Camino, su denominación en sus últimos años de funcionamiento. Así asumió el más evocador nombre de Los Pinos de Valverde, cambiando su alusión faunística por una referencia botánica más afortunada.
En este mismo paraje se produce el encuentro de la vía con la transitada carretera N 435. En esta intersección nada queda del antiguo paso a nivel, pero el viajero podrá salvar tranquilamente este cruce mediante una airosa pasarela elevada. Este paraje, como ya se intuye, es conocido como Los Pinos, obedeciendo tal denominación al árbol (en su variedad piñonera) que densamente ocupa estos predios. Quienes también invaden ocasionalmente estos bellos parajes son los amantes de la tortilla campestre aderezada con gurumelos (setas locales), junto a los que podremos compartir las áreas recreativas existentes en este pinar de ejemplares centenarios. La vía discurre desde aquí orlada por casas unifamiliares y protegida del generoso sol andaluz por una tupida cobertura arbórea.
La llegada a Valverde
Progresivamente alcanzaremos en el km 33 la estación de Valverde del Camino. Ésta población, renombrada por sus botos camperos, fue antaño un antiguo centro logístico del ferrocarril. Aún se conservan el edificio de oficinas de la compañía, el de viajeros, los depósitos de material móvil y un majestuoso depósito de agua elevado para el suministro de las máquinas de vapor que todavía resiste al paso del tiempo. Los dos primeros han sido primorosamente restaurados y hoy acogen el conservatorio local de música. Los talleres del ferrocarril también han sido objeto de una acertada restauración para albergar el formidable inmueble utilizado como Feria de Muestras. En Valverde acaba el Camino Natural Vía Verde de los Molinos del Agua, pero la plataforma de este ferrocarril de vía estrecha ofrece otras interesantes posibilidades de recorrido hacia el norte.
Eso sí, si se decide proseguir habrá que ir con más espíritu de aventura por un trazado de ferrocarril en desuso y sin acondicionar. 33 km extra de suave recorrido y bellos paisajes hasta Minas de Riotinto. Otros trazados más propios de senderismo y catalogados como rutas de pequeño recorrido, aprovechan las antiguas vías de toda esta zona y llegan a los parajes de las minas Concepción, Buitrón y Sotiel-Coronada. En Riotinto podremos disfrutar de un ferrocarril minero recuperado como tren turístico que todos los fines de semana y festivos recorre un tramo de vías a orillas del mágico y extraño río Tinto. Pero esa, es ya otra aventura.

